dilluns, 25 d’agost de 2008

La impremta arriba a la península per València

JUAN PERUCHO - LA VANGUARDIA 16/09/2002

Serrano Morales dejó sentado que fue Valencia la que introdujo la imprenta en España; pero es materia todavía imprecisa

La lectura de las obras de bibliografía de José Enrique Serrano Morales me provocó un entusiasmo que ahora procuraré contagiar a los lectores. Serrano Morales (1851-1908) era un escritor valenciano muy erudito en cuestiones de imprenta y ediciones de rara selección. Poseía una biblioteca de más de 12.000 volúmenes y unas carpetas de documentos manuscritos impresionantes.

Fue miembro de la Academia de San Carlos, salió distinguido de “Lo Rat Penat” y delegado real de enseñanza primaria. Las tardes de los domingos, después del almuerzo, reunía una tertulia en su casa, a la que acudían gentes importantes, como lo eran el gobernador civil, el rector de la universidad y, a veces, el obispo de la diócesis. Acudían también muchos literatos valencianos y catalanes, especialmente Vicente V. Querol, Milà i Fontanals, Vicente Boix y su medio pariente José Serrano Simón.

Serrano Morales tuvo un momento de gran popularidad cuando recibió a Menéndez Pelayo y a Ignacio de Sinera en una finca propiedad de su esposa en las afueras de Valencia con el objeto de preparar el viaje de los invitados a Mallorca utilizando el “Ictineo”, el submarino de Narciso Monturiol. Cenaron aquella noche unas anguilas “all o pebre” y unas judías salteadas en la sartén con morcillas de cebolla. Se trataba de una cena fuerte, pero necesaria ante el intento, relatado en “Las historias naturales”, de burlar la vigilancia a que estaban sometidos por parte de algunos miembros de la Institución Libre de Enseñanza.

La obra más importante de Serrano Morales es evidentemente la “Reseña histórica en forma de diccionario de las imprentas que ha existido en Valencia desde la introducción del arte tipográfico en España hasta el año 1868” (1898). En ella se excede en noticias interesantes a las ofrecidas por Mayans (desgraciadamente perdidas), de las que el propio autor decía a Cerdà i Rico que “todo lo que tengo escrito del origen de la imprenta en España hasta el año 1500 es singular. Necesito de cuatro a cinco meses para invertir el método, que no sea por la antigüedad del uso de la imprenta en cada población; pero antes he de acabar cierta empresa que me molesta mucho”. Nunca se ha sabido cuál era esa empresa.